Mariló Torres, en Córdoba, 3 de Julio de 2026, por Rafa Ramírez
Christina Koch, la astronauta de Artemis II, confesó tras su misión a la Luna que «nuestro mundo era como un salvavidas flotando en la oscuridad, un planeta comparable a una nave nodriza en medio de la nada donde nosotros, todos, somos la tripulación».
Asistimos al punto de inflexión más trascendente de la exploración espacial en la historia de la humanidad, cuyo porvenir como civilización depende de esta carrera hacia la última frontera del ser humano: el espacio profundo.
Como astronauta análoga, realizo misiones simuladas para probar tecnología, someterme a entornos extremos y llevar a cabo experimentos científicos con el objetivo de mejorar la vida y la seguridad de quienes viajan al espacio. Sin embargo, mis planes y proyectos dieron un nuevo giro tras ser reclutada como candidata a astronauta comercial por la compañía aeroespacial estadounidense Titans Space Industries para formar parte de su cuerpo de astronautas privados.
En estos momentos, plenamente inmersa en la fase teórica de mi entrenamiento, afronto el futuro valorando con entusiasmo los retos y desafíos que me aguardan y tomando conciencia de que, si todo va bien, perteneceré a esta generación de profesionales que trabajará en un marco estratégico pionero.


















u003ch2u003eCÓRDOBA COMO BASE, ANDALUCÍA A UN SALTOu003c/h2u003ernu0026nbsp;


